Back to last.fm
Tal como anunciaba hace exactamente un año, last.fm cerró el servicio gratuito de radio para prácticamente todo el mundo, a excepción de los Estados Unidos, Alemania y Reino Unido. Argumentaban que esos países eran en los que su modelo de nogocio funcionaba por su propio pie, debido a la retribución por licencias y el modelo de publicidad. En el resto de países las restricciones por licencias y la baja cota de suscriptores de pago hacían que la compañía perdiese dinero. Bien, ése era su argumento.

Personalmente defendí (y sigo defendiendo) que es una guarrada que medio mundo pague por un servicio para que el otro medio lo tenga de gratis. Y con esas, busqué una alternativa que se ajustase a mis necesidades: necesito una radio personalizada, sin publicidad y que mantenga una línea fiel desde que la enciendo hasta que la cambio. Por supuesto probé varios servicios online, y argumenté a bombo y platillo en favor de Jamendo. Finalmente mis expectativas se vieron reducidas a dos: Jamendo y Spotify.
- Jamendo: La música es libre, puedo descargar los álbums que me gusten, y sobretodo me siento bien contribuyendo a consumir y dar a conocer muchas bandas que de no ser por esta plataforma lo tendrían un poco más difícil. Estoy de acuerdo en que existe Myspace, pero si el modelo de last.fm no me gusta, el de Myspace me resulta ofensivo: la compañía se queda con parte de los derechos que las obras publicadas, es algo que se firma mediante el acuerdo de uso durante el proceso de alta.
En Jamendo las bandas publican su música, la regalan, y se dan a conocer a cambio tan sólo de compartir los beneficios de la publicidad y el merchandising. Es perfecto. Además cuenta con la movilidad que proporciona una aplicación de iPhone y otra de Android, ni que decir tiene que dispongo de ambas.
El problema es que la radio de Jamendo no me sirve para cubrir esa necesidad de la que hablaba. De entrada no dispone de un player de escritorio, con lo cual tengo que tener abierto el navegador para escuchar la radio. Si bien ésta se ejecuta en un popup que puedo tener en un escritorio aparte, cualquier enlace que abra en un navegador puede ir a parar a ese popup, lo puede cerrar, o el picar en un botón del player puede cambiar la página que tengo abierta en un momento dado en la ventana principal… total: es incómodo.
Por otro lado, la radio de Jamendo dispone de poco contenido. Creo que en su colección existen aproximadamente 20.000 discos, pero eso no es suficiente para elegir una temática y mantenerla ininterrumpidamente durante una jornada laboral de 17 horas. Así, es fácil que uno sintonice una radio de lounge y en medio se le cuelen temas de música electrónica o incluso metal. No puedo trabajar así. - Spotify: Este servicio es genial, dispongo de una discografía inmensa de bandas comerciales cuyos discos comprados valdrían una fortuna. No hace falta que explique de que va… todo el mundo lo sabe. De hecho, tanto me gusta el servicio y su aplicación para escritorio, que me aboné con pago por suscripción. De esta forma disfruto de toda la discografía que me da la gana online, al momento, con buena calidad y sin tenerme que descargar nada de forma ilegal. Y por supuesto sin publicidad.
No sólo eso, Spotify también dispone de aplicación para iPhone y para Android, que se sincroniza como si de iTunes se tratase para poder llevarse la música a otra parte. Es fácil que un día en mi coche suenen los Doors y al día siguiente una compilación de Trip Hop con Portishead, Massive Attack y Morcheeba. Siempre de forma legal y con inmejorable calidad de sonido.
El problema que tiene Spotify, similar al de Jamendo, es que su sistema de radio falla como una escopeta de feria. Si pido una radio al estilo de Vive la Fete, es muy fácil que a la cuarta o quinta canción suene Queen. Y no es que no me guste Queen, es sencillamente que quiero escuchar una emisora al estilo Vive la Fete, porque es lo que me apetece en ese momento y es lo que em ayuda a trabajar concentrado. Conclusión: la radio de Spotify falla, y tampoco cubre mis necesidades.
Des esta forma, tras haber pasado un año buscando alternativas (Shoutcast, las radios de iTunes, haciéndome playlists en Spotify a mano, encolando temas de Jamendo…) he llegado a la conclusión de que el mejor sistema de radio a la carta, es Last FM.
Me fastidia reconocerlo, y estoy completamente en contra de la forma en que marginaron a medio mundo en favor del otro medio, pero llegado al punto en que no existe una alternativa factible tengo que reconocer que como todos, yo también soy pop. Y necesito música comercial, y me gustan los estilos populares, y me encanta trabajar con música de fondo. Así que he vuelto, y pago 3€/mes desde ayer.
Si alguien quiere saber lo que escucho, mi perfil sigue disponible aquí.
