El FC Barcelona ha ganado la copa de Europa. No he visto el partido ni lo he leído en ningún sitio. Lo sé porque un centenar de animales se han congregado en la calle delante de mi casa y han sacado los petardos que les sobraron de San Juan. También han sacado unas trompetas largas que hacen mucho ruido. Algunos hasta han sacado sus coches para dar vueltas a la manzana (qué ganas de tirar gasolina…). Todos han empezado a chillar de golpe, a hacer sonar las trompetas, a berrear, a hacer el ganso, a hacer sonar la bocina del coche, a tirar petardos y a cantar (si se le puede decir así) la canción del club.
Así es como funciona nuestra sociedad. A la gente le suben el cargo, le aumentan el sueldo, le dan la paga extra, les tocan unos eurillos en la bonoloto….. y lo celebran con risas y champán. Gana su equipo un campeonato de fútbol y entonces, TACHÁNNN!!!! se transforman: los ojos se les ponen de color blanco, se arrancan las camisetas a mordiscos, siembran el coche de banderas en todas las ventanas, salen con bufanda y gorro de lana a la calle en pleno agosto, se emborrachan y babean como puercos, gastan medio sueldo de mes en petardos, recorren el pueblo tocando la bocina y saltándose los semáforos…
Yo mañana trabajo y ahora mismo llevo una hora sin poder irme a dormir gracias al puto fútbol. Luego cuando yo pongo un poquito de música después de cenar en el chillout que he montado en casa, mi mujer me dice que la ponga flojita no sea que moleste a alguien. Bueno, pues ahora hay media ciudad patas arriba y yo he llamado a la policía (como haría cualquier vecino conmigo en el caso anterior). Han colgado el teléfono sin hacerme caso. ¿Qué justificación tiene ésto que no tenga lo mío?
Además, lo mejor de todo: no entiendo a que viene tanta euforia por algo cuyo mérito personal se remonta a un cero patatero. Es decir, entendería que alguien se volviese loco de emoción después de tirarse en paracaídas, después de que sus acciones suban un 45% en la bolsa, después de aprobar la carrera con matrícula de honor, o después de ser ascendido a director general. Pero, ¿ponerse así por un título de fútbol, donde el protagonismo personal se resume a CERO?
Hoy se celebra un día mucho más importante en las vidas de la mitad de los españoles. Hoy es el día de Internet, amigo, y no por ello los internautas nos hemos tirado por la ventana en pelotas ni nos hemos tatuado COPYFIGHT en el culo (y motivos nos sobrarían unos pocos).
Nada hombre, cuando se celebre la BSDcon en Barcelona yo saldré a la calle de madrugada, en bolas y con los calzoncillos en la cabeza, y tiraré barrenos en la puerta de los vecinos. A ver que tal les sienta.